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La
voz de Mallick (Diputación Provincial de Huelva, 1989; Poemas
encadenados, 1977-1987, Seix Barral, 2003)
Este es el libro en el que el protagonista tiene más de "alter ego"
de Pedro, aunque él no se reconozca como su autor verdadero (juego que
comparten la mayoría de sus libros). Solo en su celda, Mallick, el basurero
que quemó su fe, al que todos creían mudo, habla de su vida anterior
en Ookunohari, ciudad dominada por una casta de sacerdotes blancos que
sojuzgan a los cristianos negros. Dirige sus palabras a una lejana mujer
japonesa, Wataksi, por cuyo amor, más puro que el del Señor, ha roto
su silencio, y que al final parece materializarse gracias a la pasión
que mueve la voz del preso. Su beso transforma al rebelde Mallick en
un hombre normal, en un esclavo negro quizá feliz.
El compositor Jacobo-Durán Loriga compuso una cantata basada
en este poema. El Cántico de Mallick se estrenó,
interpretado por la Orquesta y Coro Nacionales de España, en
el Auditorio Nacional el 15 de abril de 1994.
Artículo
de Clara Janés  |
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