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La
vida puede ser una lata. (Zigzag, Madrid, 1988; Árdora, Madrid,
1994; edición francesa: Cést peut-être du toc,
la vie, Le Nouveau Commerce, 1996, traducido por Marceau Vasseur
y Loreto Casado)
Por esta época Pedro Casariego Córdoba mantenía más viva que nunca
la frustrante idea de que el artista debe crear dentro de sí mismo,
de que es menos artista y hasta menos persona si difunde su obra, de
que la propia obra de arte en cierto modo deja de serlo cuando sale
a la luz: cuando se presenta como tal, o incluso cuando se materializa
o se crea. Además de ser consciente de que, al escribir, él mismo se
movía en permanente e insoluble contradicción, con Qué
más da y DRA creía haber hecho ya todo
lo que quería y podía en el campo de la literatura, de la poesía. Con
treinta o treinta y un años daba su obra por terminada; a partir de
entonces todo sería repetirse. Salvo algunos poemas sueltos, y con la
excepción del cuento Pernambuco, el elefante
blanco, terminado en enero de 1993,
mantuvo su determinación hasta el final. Dibujar fue una pequeña salida,
para él más llevadera, un resquicio por el que aún podían escapar sus
deseos de expresarse. A comienzos de los ochenta había dado algunos
toques de color a las portadillas de sus poemas inéditos, y había trazado
algún vacilante apunte. Luego, hacia 1985, comenzó a dibujar con una
mayor asiduidad, si esta palabra puede dar idea de lo que fue siempre
una actividad esporádica, desordenada. Este fue el origen de La vida
puede ser una lata, unos cuantos dibujos, algunos completados con
textos al pie. Casi se puede decir que estos dibujos fueron los primeros
que realizaba desde que abandonó el colegio. Dibujaba con rotring y
sin boceto previo. La elegancia y la expresividad surgieron gracias
a una particular destreza, poco educada o trabajada, aunque evidentemente
repetía aquellos dibujos que no le convencían. También escribía los
textos a vuela pluma, pero a partir de que se le propuso reunir los
dibujos en un libro, comenzó a realizarlos con un enfoque más sistemático.
El resultado, algo más de setenta dibujos, de los cuales cincuenta se
publicaron en la primera edición, y dieciséis más en la segunda.
Entrevista en Sur Exprés 
Reseña
de Juan Carlos Suñén  |
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