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Poemas encadenados 1977-1987 (Seix Barral, Barcelona, 2003). Antología de poemas; prólogo de Ángel González; introducción de Esther Ramón; epílogo de Pedro Casariego H.-Vaquero; edición de textos de Pe Cas Cor S.I. (540 páginas)

Con motivo del décimo aniversario del fallecimiento de Pedro Casariego Córdoba, la editorial Seix Barral ha editado el grueso de su obra poética. En Poemas encadenados (1977-1987) se reúnen sus seis libros formados por poemas unidos mediante un hilo argumental ("La canción de Van Horne" -1977, hasta ahora inédito-, "El hidroavión de K." -1978-, "La risa de Dios" -1978-, "Maquillaje" -1979-, "La voz de Mallick" -1981- y "Dra" -1986-), y todos los poemas sueltos escritos a máquina entre 1979 y 1986 –muchos de ellos inéditos hasta esta publicación–, con el colofón de uno de enero de 1987 (manuscrito, una vez guardada para siempre la máquina de escribir, con el motivo del nacimiento de una de sus sobrinas). Los "poemas encadenados", sujetos a un esquema estructural común, y los "poemas sueltos" conforman dos bloques de desigual extensión y claramente diferenciados formal y temáticamente, pero también con los elementos comunes propios de dos caminos paralelos que nacen de un mismo aliento y se dirigen hacia una misma meta. Tan amplia propuesta pretende que el libro sirva de reconocimiento a un artista completo cuya obra, vanguardista y radical, se agiganta con la perspectiva que dan los años.

Para el poeta Ángel González, como se lee en el esclarecedor texto preliminar de este libro, Pedro Casariego era "un artista intrigante y misterioso [...] sin par en la literatura española de su tiempo", un escritor cuya "incuestionable originalidad no es algo buscado, sino un hecho que se deriva espontáneamente de una actitud ante la escritura que, en el panorama de la literatura española de finales del siglo XX, no comparte con nadie", un autor que en su afán de secreto no pudo evitar que de una "obra literaria tan insólita como compleja" emanara limpiamente la certeza de lo que real y dolorosamente fue: "ante todo poeta, un espléndido poeta".

Para Esther Ramón este volumen, es, "más que un libro, un privilegio o un milagro o un acto de justicia", tal como afirma en la introducción. Y añade: «El privilegio de poder leer la obra poética casi completa de un autor todavía tan inexplorado como es Pedro Casariego Córdoba permite vislumbrar el dibujo que trazan sus libros, enriquecido además con algunos de sus poemas dispersos. Así, puede comprobarse que la obra poética de Pe Cas Cor siguió un plan minucioso, que quizá se fuera trazando a medida que avanzaba, pero que sin duda quedó completado, y no truncado, cuando su autor optó por el silencio. Caja tras caja cerrada. Más o menos iluminada, más o menos convulsa, con más o menos esperanza en el amor que no basta. Caja tras caja.
«A la luz del mapa del frío que se ha desplegado, puede adivinarse también una aportación primordial, que quizá constituya el centro de la singularidad de esta obra: el autor se posiciona claramente dentro de sus mundos enloquecidos, que no son sino reflejos de éste. A pesar de su ensimismamiento, a pesar de su encierro y su dolor sin límite es, como el basurero Mallick, un preso contemplativo que defiende la marginalidad frente al sistema, y que critica a ese mismo sistema con mano férrea, sin que el temblor de su propio sufrimiento enturbie su lúcido discurso. Desde el hundimiento sin protección en lo más interno percibe con toda claridad las injusticias y el absurdo de lo externo, incluyendo en este último los engranajes culturales, tan alejados del arte interior que, como se ha mencionado varias veces, considera el único verdadero. Todo ello teñido de humor, de ironía y de ternura. Y de grandes dosis de belleza.
«Algunos poetas eligen acabar su obra con un largo silencio -Hugo von Hofmannsthal, o el mismo Rimbaud- o afinan sus lápices y sus frases, acortándolos hasta la total disolución. Pero en Pedro Casariego Córdoba el silencio parece llegar como el gesto definitivo, el más sutil del artista interior que tanto ha perseguido. Más que abandonar la palabra, agranda los márgenes, los espacios, el enorme territorio blanco que se abre, como una gran explanada cubierta por la nieve, al final de todo texto.»


Recortes de prensa

«En ese lugar sin límites ni fronteras que ocupa la literatura, hoy es un día de fiesta: la editorial Seix Barral publica Poemas encadenados, 1977-1987, libro antológico de Pedro Casariego Córdoba. [...] Nadie podrá referirse a Pedro Casariego como un artista malogrado; así lo intuía, cinco años antes [de morir], el propio poeta: "Tengo 32 años, pero nadie sabe, ni siquiera yo, cuánto tiempo he vivido". Y es que su obra abarca tres libros, y sin embargo da para muchas vidas».
Gonzalo García PinoCaballo Verde (La Razón), 21/02/03.

«Un autor único Pedro Casariego Córdoba. Un escritor que, como Walser o Kafka, tenía el poder de nombrar, el poder de las palabras [...] Su imaginación, su humor terrible, las luciérnagas y los sustos que nos acechan en cada uno de sus versos, su capacidad de suturar mundos que se dan la espalda, cortocircuitos que él transforma en conexiones, escenas que nos invaden de alegría y belleza porque nunca nadie nos las había enseñado. Y él las señala dentro de nuestro interior, con el dedo.»
Luisa Castro El Mundo, 2/03/2003.

«Hay un dolor sobrehumano (o acaso fieramente humano y es de ángel, como sintió Blas de Otero, otro poeta impío que se encaraba a Dios) que conduce a quienes lo padecen a su autodisolución. Muchos son poetas. Todos, raros. El emocionante Epílogo a la reciente edición de los Poemas encadenados (1977-1987) [..] lleva por título precisamente Elogio de lo raro y está firmado por Pedro Casariego H.-Vaquero [...] Hay una lucidez que convierte el más acá en intolerable a algunos y que es una paradójica explosión Big Bang a través de la cual ése se convierte en prodigioso y crea, por ejemplo, el azul y después desaparece para siempre.»
Ruth Toledano El País (Madrid), 7/03/2003.

«Pedro Casariego Córdoba (Madrid, 1955-1993), Pe Cas Cor como le gustaba firmar, tenía 20 años cuando en 1975 reunió con el título de Poemas Apaisados del Caballero Inmaduro sus primeros 300 poemas (no incluidos en el libro que comentamos), y dejó de escribir poesía en 1986, con 31 años, excepto un poema manuscrito fechado en 1987 dedicado a una de sus sobrinas [...] No es banal señalar tales circunstancias, a riesgo de agrandar la losa del escritor mítico y maldito, pues esos años en los que desarrolló su actividad poética, quizá son los más originalmente productivos de la historia reciente de la poesía española. Diez años después de su muerte, tenemos el privilegio gozoso de acceder a estos Poemas encadenados (1977-1987), que ordenan y unifican lo que puede considerarse casi su poesía completa: 6 libros acabados más 43 Poemas sueltos escritos entre 1979 y 1987 [..].»
Antonio OrtegaEl País (Babelia), 14/04/2003.
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«Fanerógamo: que da flores, que se reproduce mediante fruto y semilla. No es una comparación muy brillante. Además viene a ser una tautología -qué poeta no da flor, qué es un poeta, sino un poeta?-, pero me vale, porque la impresión que me ha producido Casariego es precisamente ésa, la de estar ante un poeta poeta, no uno más de cuantos cultivan y persiguen con mayor o menor grandeza la amistad de la poesía, sino uno de esos pocos, imprescindibles, a quienes la poesía misma viene a buscar, y rapta, y acaso sacrifica en aras de su alto ministerio. Raro, original, hermético: he aquí tres calificativos que oímos y oiremos aplicados a su figura ¿A qué poeta poeta, a qué poeta fanerógamo, no serían aplicables? Nuestra sorpresa, nuestro asombro, nuestro desconcierto, ¿qué son sino el signo de un advenimiento?»
Agustín Cerezales ABC, 19/05/2003.
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«Sus poemas no son un viaje alucinado a lo Ginsberg o unas paranoias de Burroughs. Más bien, creo que Casariego escribió desde la lucidez más extrema, en busca de una fórmula que le permitiera explicar el mundo moderno sin interpretaciones, tal cual. Después de leer su obra durante casi un año, tengo la certeza de que Casariego fue de las pocas personas capaces de pasar al otro lado del espejo y volver para contarlo.»
Lord Jerome
Hechos de Hoy, 29/09/2010.
http://www.hechosdehoy.com/articulo.asp?idfirma=12



 
 
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