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foto: ZAC

 

Pedro Casariego Córdoba (Pe Cas Cor, Madrid, 1955-1993), poeta y más tarde también pintor, se dedicó a la escritura entre 1974 y 1986. En 1989 contrajo matrimonio con Ana Ruiz de la Prada, y desde entonces, en los periodos en los que se sintió capaz, comenzó a producir su obra pictórica, llegando a superar el centenar de lienzos, algunos completamente independientes y otros incluidos en series, como la de las Manos, la de los Monstruos, la de las Mesas y la de los Muebles. El 6 de enero de 1993, concebido como regalo a su hija Julieta, terminó Pernambuco, el elefante blanco, cuento ilustrado con el que dio por finalizada su obra gráfica y escrita. Dos días después, se suicidó.

El grueso de su obra poética se ha publicado en Poemas encadenados, 1977-1987 (Seix Barral, 2003), título que hace referencia a que recoge sus seis libros formados por poemas que se encadenan argumentalmente, de tal modo que constituyen una narración: La canción de Van Horne (1977, publicado como libro independiente en Tansonville, 2004), El hidroavión de K., ( 1978, publicado por primera vez en Ave del Paraíso, 1994), La risa de Dios, (1978, El Paseante, nº1, invierno de 1985; edición trilingüe –español, francés, inglés– Tansonville, 2006), Maquillaje. Letanía de pómulos y pánicos (1979; Editora Nacional, 1983), La voz de Mallick (1981; Diputación Provincial de Huelva, 1989), y DRA, (1986; Colección Privada, 1993). Poemas encadenados, 1977-1987 se completa con todos los poemas sueltos que escribió en esas fechas, algunos de los cuales habían aparecido en diversas revistas y antologías, entre ellas Después de la modernidad (Anthropos, 1987), Ocho poetas raros (Ardora, 1992), Poesía espanhola de agora / Poesía española de ahora, (Relógio d’Agua, Lisboa, 1997) y Diez poetas de los ochenta (Mercamadrid, 2007). Posteriores a 1986 son la mayoría de sus dibujos, algunos acompañados por textos, tiernos o irónicos, duros o humorísticos, como los que dan cuerpo a La vida puede ser una lata (Zigzag, 1988; Árdora, 1994; traducción francesa en Le Nouveau Commerce, 1996) o a los Cuadernos Amarillo, Rojo, Verde y Azul (Árdora, 1998). Verdades a medias (Espasa, 1999) es una antología de sus textos en prosa.

¿Dónde está la fruta
para nosotros los débiles?
Caen las naranjas
siempre en otras manos
¿por nuestra culpa, madre,
todos esos gajos desprendidos?
Redobla la sangre
en los huertos de abajo
y hay cascadas amarillas
en los bosques de arriba
¡No hay culpa,
sólo hay herida!
Cristales antibalas los de nuestras gafas ¡guerras hay en todos nuestros ojos!
¡Porque no sabemos mirar,
porque no sabemos mirar
como miráis las madres!
¿Es la fiebre del egoísmo
lo que atenaza nuestros corazones?
¿Hay todavía en nosotros
una espiga de trigo?
Traen los cielos una hoz de tormenta
traen los ciervos la despedida
¡Fuertes son los que aman a los débiles!
¡Débiles somos los amados por los fuertes!
¡Y la única misión
es salvar a las madres!

(para mi madre 23 diciembre 1992 –manuscrito–)